Contexto histórico

Los origenes de la civilización cristiana medieval se encuentran en la caida del poderoso imperio romano.

Los pueblos germánicos crean nuevos reinos, y se mezcla la población. El resultado de la invasión es una economia principalmente agraria, denominada feudalismo, en el que un noble tiene cultivos alrededor de su castillo, con unos campesinos que le entregan tributos mensuales.

Europa esta dividida en feudos, y las guerras entre ellas son constantes, se denominan batallas feudales, y combaten los caballeros y los escuderos o infantes. También, en menor medida se utilizan armas de asedio, arqueros, y maceros.

 

La iglesia domina totalmente la sociedad, hasta el punto de convocar cruzadas que reunen a los guerreros para la guerra santa.